La Banca extranjera pide más garantías.

 

Celsa sufre para refinanciar la deuda de 2.700 millones de su imperio del acero.

La banca extranjera está pidiendo endurecer las garantías durante la refinanciación del grupo trefilero Celsa, propiedad de la familia Rubiralta. Los bancos extranjeros tienen un importante peso en laestructura crediticia de más de 2.700 millones y que suponen una de las refinanciaciones no inmobiliarias más importantes de España. Esta negociación está alargando las conversaciones más allá de los límites que estaban previstos, según han detallado fuentes financieras conocedoras del proceso.

Celsa está presidida por Francesc Rubiralta Rubió. Se trata de una de las mayores empresas no cotizadas de España. Factura 4.800 millones anuales centrada en la industria del acero en diversos productos como el acero trenzado, el alambrón o perfiles. Pero el grupo estaba muy endeudado y desde el pasado año están intentando refinanciar un pasivo de 2.700 millones.

Esta deuda se estructura en dos grandes bloques: el que la banca denomina Jumbo, un sindicado de 1.460 millones y el llamado Marco, otros 1.300 millones para financiar el circulante de un grupo muy grande y complejo, con cuatro filiales en España y otras cuatro repartidas entre Francia, Noruega, Gran Bretaña y Polonia. Es precisamente en el tramo Jumbo en el que la banca extranjera, lidera por ING y por Société Générale la que está exigiendo un endurecimiento de las garantías para dar el visto bueno a la refinanciación. Fuentes de Celsa han declinado hacer declaraciones.

La banca extranjera suman el 25% del crédito Jumbo. Entre las precauciones que exigen es que un tramo de 500 millones esté garantizado por la venta durante un período de tres años de las filiales de Celsa en Noruega, Gran Bretaña y Polonia, en caso de que se incumplan los plazos de la nueva financiación. Otras fuentes han matizado que en estas garantías la obligación de venta se activaría en el futuro si no se amortizan ciertas cantidades. Pero que no es un mecanismo automático, sino que puede ser desactivado».

Algunos bancos han exigido también incluir las filiales en España dentro de esta cobertura, pero esta condición se ha denegado. Lo que se ha optado es por alargar la negociación, que iba a acabar el próximo 31 de marzo. De hecho es la segunda vez que las conversaciones se alargan para poder llegar a un acuerdo. En principio la negociación iba a acabar a finales del año 2012, pero finalmente se dieron ampliaron que acababa 31 de marzo y que ahora ha vuelto a ampliarse.

Otras condiciones

Otras condiciones pasan por amortizar 250 millones, a cambio de prolongar los plazos de los 700 millones restantes del sindicado y conseguir que el grupo sea viable pese a la caída del sector de la construcción en Europa, que ha sido uno de los factores que más ha perjudicado el imperio de la familiar de los Rubiralta. La banca también se compromete a dejar el crédito Marco de otros 1.300 millones en condiciones similares a las actuales. Estos préstamos son lo que utiliza Celsa Group para financiar el circulante de sus diferentes filiales.

El proceso de negociación por parte de la banca lo lideran el BBVA y CaixaBank. Desde la banca española se cree que Celsa es viable, que está sobradamente internacionalizada –sólo el 35% de las ventas depende del mercado español– y que sólo precisa más tiempo para superar una mala racha en buena parte provocada por la caída de la construcción.

Celsa era propiedad de los hermanos Rubiralta y desde hacía mucho tiempo era uno de los grandes grupos catalanes. En 2006 ambos separaron su imperio. Francesc Rubiralta padre se quedó Celsa y su hermanos José María optó por la empresa de material médico Werfen Group. En 2010 Francesc Rubiralta falleció y heredó el grupo Francesc Rubiralta Rubió, con una edad de 32 años. El primer objetivo del nuevo presidente: cerrar la refinanciación antes de que el 30 de abril venzan los tramos más a corto.

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